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- Las organizaciones internacionales de ayuda humanitaria del Comité atienden a personas refugiadas y desplazadas internas en países como Sudán, Ucrania, RDC, Siria y el Líbano
- En el Líbano, el Comité de Emergencia Español sigue activo para conseguir fondos que ayuden a paliar las consecuencias del actual conflicto
- Historias como la de Rima, refugiada siria, Aluel en Sudán o Ilaf, una niña libanesa de siete años, muestran los rostros de las personas que se ven forzadas a huir en contra de su voluntad
Madrid, a 17 de junio de 2026: Más de 117 millones de personas se encuentran desplazadas por la fuerza en todo el mundo, según el último Informe Semestral de Tendencias de ACNUR. La guerra en Sudán continúa provocando la situación de desplazamiento más grande en el mundo, con 13,4 millones de personas refugiadas, solicitantes de asilo o desplazadas dentro del país.
La violencia en la República Democrática del Congo (RDC) y las crisis prolongadas en Ucrania, Afganistán, Siria y Myanmar, entre otros países, continúan provocando grandes desplazamientos. En todos estos contextos, las ONG internacionales especialistas en ayuda humanitaria del Comité de Emergencia trabajan distribuyendo materiales de primera necesidad, alimentos, agua, saneamiento e higiene, proporcionando educación, refugios temporales, protección humanitaria e infantil y atención médica y psicosocial.
En Líbano, donde el Comité de Emergencia sigue activo para recaudar fondos y paliar las consecuencias del conflicto, se estima que 1,3 millones de personas se encuentran desplazadas, lo que representa casi una cuarta parte de la población del país. Aproximadamente el 80% —alrededor de 1 millón de personas— se encuentran fuera de los refugios formales, en tiendas de campaña, en las calles, en edificios sin terminar o a la intemperie.
Historias de supervivencia
Acción contra el Hambre actúa en primera línea en contextos de desplazamiento forzado en más de 50 países, cubriendo necesidades básicas y protegiendo la dignidad de las personas afectadas. La organización distribuye alimentos, agua potable y kits de higiene, facilita el acceso a atención sanitaria, nutricional y apoyo psicosocial, y despliega equipos móviles para llegar a comunidades aisladas. Su intervención garantiza asistencia vital allí donde las crisis obligan a miles de familias a abandonar sus hogares.
Historias individuales ponen rostro a esta realidad: en el sur del Líbano, Mahmoud vive con su familia en un refugio tras perder su hogar por los bombardeos. “No hay vida. No queda nada”, expresa. También en el Líbano, Rima, refugiada siria, comparte una única habitación con su marido y sus ocho hijos, apenas con acceso a alimentos, agua o atención médica, y lo resume así: “Lo más importante para mí es la seguridad de mis hijos”. Nyibol, embarazada de seis meses, huyó de un ataque que arrasó su aldea en Sudán: “No sabía si mi marido seguía vivo”. En el este de la República Democrática del Congo, Diane escapó con sus hijos y lucha cada día por alimentarlos, con varios de ellos afectados por desnutrición. En Ucrania, Olha, de 75 años, lo perdió todo y sobrevive lejos de los suyos, apoyándose en la atención psicológica para afrontar el miedo y la soledad.
Aldeas Infantiles SOS ha apoyado a más de 600.000 personas en Ucrania a través de los distintos proyectos de su Programa de Respuesta a Emergencias. Desde el inicio de la guerra, la organización de atención directa a la infancia ha proporcionado ayuda de emergencia, orientación y apoyo psicosocial a más de 166.000 niños, niñas y familias desplazadas dentro del país. Aldeas Infantiles SOS también facilita “Espacios Seguros” para niños y niñas, y ofrece acompañamiento a largo plazo a niños, niñas y adolescentes heridos de guerra mediante atención médica, psicológica y rehabilitación.
Es el caso de Myroslava, que recibe atención en un centro de rehabilitación para niños y niñas con lesiones provocadas por la guerra. Myroslava llegó al centro de rehabilitación en silla de ruedas. Para su familia, especialmente para su madre y su abuela, fue una etapa muy dura. Pero ha recuperado parte de su autonomía gracias al proceso de rehabilitación y al apoyo recibido. Hoy Myroslava comparte su sueño: “Poder caminar hasta el mar junto a mi madre y mi abuela”. También quiere adoptar un perro que las acompañe.
Educo trabaja para que la educación no se vea interrumpida en ningún contexto porque la educación protege, cura y empodera a la infancia. En Líbano, a través de espacios seguros para la infancia, actividades educativas y recreativas y apoyo psicosocial para niños y niñas, la organización ayuda a niñas como Farah, que tuvo que desplazarse en tres ocasiones abandonando la escuela en cada movimiento.
Las guerras no solo destruyen edificios e infraestructuras. También dejan heridas emocionales profundas en la infancia. Farah apenas duerme. “Los sonidos son más fuertes por la noche”, explica. “Tengo miedo… incluso cuando cierro los ojos”. Durante el día se sobresalta fácilmente, los ruidos repentinos le inquietan, y busca constantemente la cercanía de su madre para sentirse segura. Cuando un niño o niña deja de ir a la escuela durante meses, también pierde una parte importante de su desarrollo social y emocional. La educación en estos contextos ayuda a recuperar la estabilidad, crea vínculos y les ayuda a sentirse protegidos. Por qué la educación es clave en una emergencia
En Líbano, Entreculturas acompaña a personas refugiadas y desplazadas a través de espacios de acogida, apoyo educativo, atención psicosocial y protección. Entre ellas se encuentra Rudayna Mustafa, una mujer refugiada sudanesa acompañada por los equipos de Entreculturas en Beirut, que tuvo que abandonar su hogar junto a sus hijos a causa de la guerra y buscar refugio en la capital libanesa.
Rudayna llegó por primera vez al Líbano en 2017 y regresó de nuevo en 2019, cuando el conflicto en Sudán la obligó a huir. Durante la escalada de violencia en Líbano, tuvo que desplazarse nuevamente con sus hijos en plena madrugada sin saber dónde encontrar un lugar seguro. Además de las dificultades derivadas del desplazamiento, afronta la situación de una de sus hijas, diagnosticada con trastorno del espectro autista, cuyo estado emocional empeoró a causa de la guerra. “Hemos sufrido mucho, pero espero que mis hijos tengan una vida mejor. Lo que más deseo es encontrar un lugar y un entorno que realmente puedan cuidar de niños como ella”, explica.
Oxfam Intermón está apoyando a las personas que han huido de Sudán para buscar refugio en Chad y Sudán del Sur con higiene, saneamiento y servicios de protección. La crisis de Sudán ha provocado uno de los mayores desplazamientos de la población. Los desplazamientos no son solo las movilizaciones de personas hacia lugares más seguros, son vidas interrumpidas, hogares abandonados y familias obligadas a empezar de nuevo en medio de la incertidumbre.
Aluel, una mujer que huyó de Jartum, la capital sudanesa, se encuentra actualmente en Renk, uno de los espacios de acogida para personas refugiadas en Sudán del Sur. Ella y su hija mayor tuvieron que abandonar su hogar tras un ataque. “Un proyectil de artillería impactó en mi casa, matando a mi bebe”, relata. Ella también resultó herida en este ataque: tiene metralla en su cuerpo, lo que le provoca fuertes fiebres y le dificulta dormir.
Plan International trabaja en más de 80 países para proteger los derechos de la infancia y garantizar que niñas, niños y sus familias puedan acceder a apoyo y oportunidades incluso en contextos de crisis y desplazamiento. En Sudán y en los países vecinos que acogen población refugiada —como Chad, Sudán del Sur, Etiopía, República Centroafricana o Egipto— la organización responde a una de las peores crisis de desplazamiento del mundo centrada en ayuda humanitaria vital, protección infantil, acceso a educación, apoyo a supervivientes de violencia sexual y de género y distribución de alimentos y artículos esenciales.
Una de las zonas donde la situación se está deteriorando con mayor rapidez es el estado del Nilo Azul, donde el recrudecimiento de los enfrentamientos ha obligado a decenas de miles de personas a huir y ha provocado una fuerte saturación de los asentamientos informales. Una de estas refugiadas es Afrah, de 28 años, quien huyó de Jartum junto a su marido y sus hijos. Durante el desplazamiento dio a luz al menor de sus hijos al borde de una carretera, sin asistencia médica. Tras meses de incertidumbre y después de que sus hijos dejaran de ir a la escuela, la familia emprendió el camino hacia Chad en busca de seguridad, pero durante el trayecto perdió a uno de sus hijos, de seis años. Hoy han conseguido llegar a un lugar más seguro, aunque siguen necesitando alimentos, ropa y oportunidades para empezar de nuevo.
World Vision brinda apoyo integral a millones de personas afectadas por el desplazamiento forzado, respondiendo con programas de emergencia, protección infantil y refugio, apoyo psicosocial, educación y asistencia sanitaria en contextos como Sudán o Siria. La organización también acompaña a los desplazados y refugiados por la guerra en Ucrania, la crisis de Venezuela, al tiempo que alivia el sufrimiento de la población rohingya en Bangladesh donde proporciona ayuda esencial. En medio de la inestabilidad en el sur del Líbano, la ONG World Vision y Shield Association implementan un programa de retención escolar, para ofrecer apoyo académico y un entorno seguro a niños y niñas desplazados. Esta iniciativa busca garantizar la continuidad educativa y mejorar el bienestar emocional de los menores afectados.
Ilaf, una niña libanesa de siete años que cursa tercer grado, asiste a uno de los centros tres días a la semana. Ella y su familia fueron desplazadas en Bint Jbeil debido a la escalada de violencia en el sur y tuvieron que establecerse en una zona más segura, donde se matriculó en un nuevo centro. Gracias a la derivación de la escuela, World Vision pudo contactar con Ilaf y acompañarla en su trayectoria educativa, ofreciéndole el apoyo que necesita para seguir aprendiendo. «Mis notas han mejorado», comenta con una sonrisa. «Me encanta venir al centro y pasar tiempo con mis amigos y mis profesores, son muy amables y nos ayudan mucho».
Desde todas las partes del mundo es nuestro deber apoyar a las personas refugiadas y pedir protección para aquellas que se han visto obligados a desplazarse. Cuando no hay protección para las personas que huyen del peligro, la inseguridad se agrava ya que las familias se ven obligadas a emprender rutas peligrosas, los niños y niñas pierde años de aprendizaje, las mujeres y las niñas se enfrentan a mayores riesgos, y las comunidades de acogida se quedan sin el apoyo que necesitan.
Datos relevantes:
- 117,3 millones de personas han sido forzadas a abandonar sus hogares. De ellas 43 millones son niños y niñas.
- Al cierre de junio de 2025, había 42,5 millones de refugiados en el mundo.
- La mayoría de las personas refugiadas – el 71 % – reside en países de renta baja o media.
- A mediados de 2025, 67,8 millones de personas continuaban desplazadas dentro de su propio país.
- Las personas desplazadas internas constituyen el 58 % del total de las personas forzadas a huir.
Acerca del Comité de Emergencia Español
El Comité de Emergencia, inspirado por el espíritu de la solidaridad, fue creado en España en 2017 cimentado en la creencia de que la colaboración surgida de la unión entre ONG, con medios de comunicación, empresas y ciudadanía, consigue ayuda más rápida, permitiendo a las organizaciones ser más eficaces y salvar más vidas en emergencias humanitarias.
El Comité de Emergencia es la respuesta española coordinada ante emergencias. Optimiza la canalización de recursos para dar una respuesta rápida y efectiva a través de una red de colaboración sólida y diversa, que permite alcanzar el máximo impacto de cada contribución para mitigar las consecuencias de las crisis humanitarias. El espíritu que guía a la organización es el de poder llevar ayuda a todas las personas afectadas por las emergencias en todo el mundo desde las primeras horas críticas, alcanzando rápidamente a toda la sociedad en nuestro país para que pueda colaborar.
El Comité de Emergencia Español, una alianza única hoy en nuestro país, forma parte del Emergency Appeals Alliance (EAA), la red internacional de alianzas ante emergencias humanitarias, establecida en 2013 con el fin de aumentar aún más los beneficios de la colaboración, aprender de las experiencias de los demás y mejorar su impacto colectivo.
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ANA SÁNCHEZ FLORIDO
658 59 15 23
prensa@comiteemergencia.org
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